Alli estaban los dos ojos verdes, nerviosamente verdes. Miraban entre la multitud esperando el momento de la partida. La corrida fue larga, media maratón es mucho. Llegaron húmedos y cansados. Se dejaron flotar más cerca del pasto y mientras se estiraban sus piernas y se abrían sus gluteos, al pasar encontraron mis ojos detrás de la cámara.
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